La escuela podría ser la primera autoescuela de los niños

De la misma manera en la que se acude a un centro de ioga en Sabadell para armonizar nuestro cuerpo, los niños pueden ser instruidos desde tempranas edades para que tomen conciencia de sus responsabilidades incluso en lo referente al tránsito. De acuerdo a diversas estadísticas, debido a los accidentes de tránsito ocurren alrededor de  1,2 millones muertes de personas cada año en todo el mundo, pero también se suman los que quedan con lesiones que son muchos millones más. 

Asimismo, esta estadística refleja que dichas muertes involucran a personas entre 5 a 25 años, lo cual conduce a efectos devastadores tanto para las familias, como para las comunidades. En dicho rango de edad, los hombres jóvenes bien sean peatones, ciclistas, motociclistas, conductores principiantes o sus pasajeros, cuentan con casi 3 veces más probabilidades de morir o sufrir traumatismos en la carretera, que las mujeres jóvenes. 

Afortunadamente, se está tomando paulatinamente conciencia de que si son prevenibles los  traumatismos generados por el tránsito. Ya es un hecho demostrado en diversos países que, para ello intervienen en algunos factores que son claves, sobre todo en lo que se refiere a conducir bajo los efectos del alcohol, a altas velocidades, también cuenta la infraestructura, además del uso del casco conjuntamente con el cinturón de seguridad, si todo ello se toma en cuenta, entonces se hace posible salvar un número importante de vidas y recursos financieros, más allá de que el número de vehículos de motor se siga incrementando. 

Tomar conciencia de la seguridad vial, no debe ser un acto accidental, y ello es porque ésta se alcanza a través de la acción deliberada de muchos individuos, además de diferentes sectores de la sociedad, ellos son suficiente justificación para que se inicien acciones con la idea de que los accidentes se eviten en el futuro, aunque nuestra justificación debería ir más allá de un momento de rabia o emoción, pues se encuentra demostrado que son estas reacciones viscerales las que propician gran cantidad de estos desafortunados eventos.  

En cuanto a los niños y jóvenes que se encuentran involucrados en este tipo de siniestros, se indica que sus edades son comprendidas entre los 5 y los 17 años, resultando ser uno de los principales grupos de riesgo. Estos mismos datos sugieren que el mayor porcentaje de accidentes son sufridos cuando se hace uso de la vía pública, es decir, como peatones, lo que se ha ido incrementando de manera progresiva.

Con la idea de mejorar este tipo de cifras, es importante que los programas de Seguridad Vial adquieran una doble dimensión: la primera sería que fuera tomada como un problema de educación general social y humana, y además que se incluya como un problema de enseñanza de determinados comportamientos y reglas. Tomando en consideración que de la familia deben provenir todo tipo de enseñanzas como el educador primario y natural de todos los individuos, los centros educativos deben continuar ejerciendo también esa función docente primordial, sobretodo en los primeros años de vida conjuntamente con la socialización de las personas. 

Para ello es imprescindible trabajar de una forma multidisciplinaria en tres áreas: educación, tecnología del tránsito y del transporte y finalmente en el control del cumplimiento de la ley y sanciones con el fin de lograr mejoras en cuanto a la educación vial.


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